"En febrero hay carnaval, una fiesta popular"
Este año vamos a celebrar el carnaval por localidades y animamos a toda la comunidad educativa a participar en los desfiles y fiestas que se van a celebrar.
Será el viernes día 13 de febrero y comenzará a partir de las 12:00h.
Quien esté interesado que hable con las tutoras de su localidad.
¡Os esperamos!
Cuando hablamos de extintor para coche nos referimos a equipos portátiles homologados, de reducido tamaño y diseñados para intervenir sobre incendios incipientes en el habitáculo, el maletero o el vano motor. Los agentes más habituales son el polvo químico seco (formulación ABC), el dióxido de carbono (CO₂) y, más recientemente, formatos de aerosol o espumas compactas pensadas para vehículos. El objetivo no cambia: detener el fuego en su fase inicial y evitar consecuencias mayores.
En las últimas décadas la industria y la normativa han empujado a que los extintores sean más pequeños, fiables y certificados. Los modelos para automóvil combinan compactación con eficacia, y la oferta incluye dispositivos con marcado CE y conformidad con la norma EN3 destinados a uso vehicular y doméstico. Contar con un extintor homologado evita sorpresas en el momento crítico y garantiza una actuación eficaz contra fuegos de tipo A, B y C cuando corresponde. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Los incendios en vehículos no son anécdotas: las estadísticas de organismos especializados muestran decenas de miles de siniestros cada año. A modo de referencia, las estimaciones sobre incendios de vehículos en Estados Unidos rondan cifras del orden de los doscientos mil al año en periodos recientes, lo que subraya la frecuencia y la necesidad de prevención. Disponernos a actuar con rapidez reduce mortalidad, lesiones y daños económicos.
Por eso aconsejamos que todo conductor considere incluir un extintor coche compacto y homologado en su dotación básica: es una inversión mínima para un beneficio potencial enorme. Los modelos de 1 kg en polvo ABC son, para muchos conductores, la solución equilibrada entre tamaño y eficacia.
En España la normativa no exige de forma general que los turismos particulares lleven un extintor, aunque sí obliga a determinados vehículos (transporte de mercancías, vehículos con remolque en algunos casos, y flotas profesionales) a disponer de ellos. No obstante, organismos de seguridad vial y opinión pública recomiendan su uso por la capacidad de respuesta inmediata que aportan en incendios incipientes. Revisiones periodísticas y de organismos de tráfico insisten en la recomendación, especialmente tras incidentes con vehículos eléctricos u otros sucesos recientes.
Hay cuatro criterios prácticos que siempre consideramos:
Un extintor olvidado en el maletero sin presión o caducado es tan inútil como no tener nada. Recomendamos inspección visual mensual (comprobar manómetro, ausencia de corrosión y estado del pasador), revisión técnica anual y recarga o sustitución cuando indique el fabricante o la etiqueta de caducidad. El mantenimiento profesional es la garantía de que el equipo actuará cuando más falta haga.
Si necesitas información general sobre extintores y proveedores acreditados, consulta fuentes y tiendas especializadas para comparar modelos y certificados; disponer de un buen extintor homologado puede ser la diferencia entre un susto y una tragedia.
Mito: "Si el coche es nuevo, no hace falta". Realidad: cualquier vehículo puede sufrir un fallo eléctrico, una fuga de combustible o un impacto que origine fuego.
Mito: "Un extintor pequeño no sirve". Realidad: aunque limitado en autonomía, un extintor pequeño es capaz de controlar incendios en su fase inicial y ganar tiempo hasta evacuar o solicitar ayuda.
El mercado global de extintores y dispositivos para vehículos crece, impulsado por la mayor concienciación, la proliferación de vehículos eléctricos y la oferta de soluciones compactas y homologadas. Los informes de mercado prevén crecimiento sostenido durante la próxima década, lo que se traduce en más opciones, mejores certificaciones y tecnología adaptada a nuevos riesgos (por ejemplo, baterías de litio).
La técnica básica sigue el método PAS (Pasar el seguro, Apuntar a la base de las llamas, Sostener y descargar). Antes de actuar, evalúa si la situación es segura para ti y tus ocupantes; si hay riesgo de explosión o humo denso, prioriza la evacuación y llama a los servicios de emergencia. Practicar mentalmente el uso y leer la etiqueta del extintor facilita la respuesta en crisis.
Para ampliar criterios técnicos y leer casos prácticos, recomendamos consultar análisis y guías especializadas en blogs del sector, como este blog sobre extintores, donde se actualizan normativas, tipos y consejos de mantenimiento. :contentReference[oaicite:6]{index=6}
Como profesionales y conductores responsables, sostenemos que incluir un extintor homologado en el coche es una medida sensata y de bajo coste para mitigar un riesgo significativo. No sustituye a la prevención (mantenimiento del vehículo, revisión eléctrica, prudencia en el repostaje), pero sí multiplica la capacidad de respuesta ante un incidente. Las cifras y la experiencia práctica nos empujan a recomendar su presencia en cualquier vehículo, más aún en flotas, autocaravanas, remolques y coches con usos profesionales.
Actuar a tiempo salva vidas y bienes. Un extintor bien elegido, mantenido y accesible es una decisión de sentido común que todos los conductores deberían considerar.
La seguridad en los centros educativos constituye un pilar esencial para garantizar el bienestar de estudiantes, docentes y personal administrativo. Cuando se aplican medidas de prevención sólidas y programas formativos bien estructurados, las comunidades escolares adquieren herramientas efectivas para actuar con rapidez y precisión ante una posible emergencia. En este sentido, la iniciativa impulsada durante la XVIII Semana de la Prevención de Incendios representa un avance significativo en la transmisión de conocimientos prácticos que fortalecen la protección colectiva.
El desarrollo de actividades centradas en el uso de extintores para colegios se ha convertido en un eje estratégico para promover una respuesta inmediata y eficaz ante un conato de incendio. La formación temprana permite que niños, jóvenes y personal adulto comprendan la relevancia de estos dispositivos y aprendan a utilizarlos de forma segura. Iniciativas como las del Consorcio Provincial de Prevención y Extinción de Incendios han puesto el foco en capacitar a los más vulnerables, integrando talleres técnicos y demostraciones que ayudan a interiorizar maniobras críticas de autoprotección.
El presidente del organismo provincial destacó que los talleres no solo se dirigen a estudiantes, sino también a personas mayores y profesionales educativos. Esta diversidad de públicos favorece una cultura de prevención más amplia y consistente, garantizando que distintos sectores de la comunidad adquieran los conocimientos necesarios para actuar con criterio ante una emergencia.
Durante la Semana de la Prevención, se programaron charlas en centros educativos y residencias, así como actividades en el propio parque de bomberos. El objetivo principal es que los asistentes aprendan a identificar los riesgos de su entorno, conozcan los tipos de incendios más comunes y desarrollen habilidades prácticas para prevenirlos. Estas actividades resultan fundamentales para que los centros educativos integren protocolos sólidos de seguridad.
Una de las actividades más destacadas dentro del programa es el Túnel del Humo, un espacio diseñado para simular condiciones reales de baja visibilidad. En este entorno controlado, los participantes aprenden a desplazarse con calma, orientarse adecuadamente y seguir pautas de evacuación. Estas experiencias inmersivas permiten comprender de manera tangible las dificultades que presenta un incendio y refuerzan la importancia de mantener la serenidad y aplicar correctamente las indicaciones de seguridad.
La Fundación Mapfre subrayó la necesidad de dirigir esfuerzos hacia personas vulnerables, entre ellas los mayores de 65 años, quienes representan un porcentaje elevado de víctimas mortales en incendios domésticos. Según los datos aportados, más del 50% de los fallecimientos se producen en este grupo etario y suelen ocurrir durante la noche, mientras que el 70% de las muertes tiene como causa la intoxicación por humo.
La sensibilización y la formación son elementos clave para revertir estas estadísticas. La inclusión de residencias de mayores en las jornadas de prevención contribuye a reforzar habilidades tan esenciales como detectar un conato, reconocer señales de riesgo y solicitar ayuda de forma inmediata.
El día 20 de abril, alumnos de diversos colegios visitaron el parque de bomberos de Puente Genil, donde participaron en actividades formativas de gran valor didáctico. Entre ellas destacan:
Talleres de manejo de extintores, con prácticas supervisadas.
Demostraciones de RCP, esenciales para actuar en situaciones de emergencia vital.
Instrucciones de primeros auxilios, aplicables tanto dentro como fuera del colegio.
Charlas sobre prevención y comportamiento ante un incendio, con ejemplos reales adaptados a la edad de los participantes.
Además, los estudiantes pudieron conocer de cerca el equipamiento profesional utilizado en la extinción de incendios y rescate, lo que les permitió comprender el alcance del trabajo que realizan los bomberos y la importancia de la preparación continua.
Los asistentes recibieron materiales educativos especialmente diseñados para facilitar la comprensión de conceptos preventivos. Estos recursos incluyen guías visuales, recomendaciones para el hogar y ejercicios prácticos. Gracias a este apoyo, los estudiantes pueden repasar lo aprendido e incluso compartirlo con sus familias, generando un efecto multiplicador que mejora la seguridad en otros entornos.
La enseñanza de la prevención en escuelas y residencias no solo permite enfrentar de forma más eficiente un incendio, sino que también fomenta una mentalidad responsable y proactiva respecto a la seguridad. Cuando los menores internalizan estos conocimientos, los aplican en su día a día y los transmiten a quienes les rodean, convirtiéndose en agentes activos de la prevención.
El enfoque especial en el uso de extintores y la serie de actividades implementadas durante la Semana de la Prevención de Incendios constituyen un modelo ejemplar de pedagogía preventiva.
Gracias a estos programas, los centros educativos fortalecen su capacidad de reacción, las familias incorporan pautas de seguridad y los estudiantes adquieren competencias fundamentales que pueden salvar vidas. La formación continua y el trabajo colaborativo entre instituciones se consolidan así como pilares esenciales para construir entornos más seguros y preparados.